lunes, 15 de octubre de 2012


Doble al Manzanillo: reencontrando la historia
   Nelson Daniel Hoyos López

La doble al manzanillo era un evento recreativo popular que se realizaba durante las fiestas del municipio. Llegaban al parque central los participantes literalmente ebrios, disfrazados de todo lo que la imaginación les permitía, con unos sobrenombres igual o más graciosos y con su bicicleta “san tropel”  listos y dispuestos para tomarse una copa doble de aguardiente. La primera estación quedaba en el cementerio municipal donde se abastecían de otra copa doble de aguardiente, volvían a parar y seguían tomando en tres esquinas, el puente y seguían de corrido hasta llegar al corregimiento de manzanillo, con la particularidad de que no era el que llegara primero si no el más borracho.

Reseña
A principios de la década de 1950 y con la gestión de Hugo Toro Echeverry, se realizó la primera “doble al manzanillo”; un concurso inspirado en lo recreativo, los buenos ruteros eran desechados, corrían médicos, abogados, comerciantes y personajes que marcaron de alguna forma este bello municipio.
Las empresas del pueblo patrocinaban al primero que se les apareciera con tal de tener su participación en el evento; algunos participantes se desmayaban, trasbocaban, y pues, si regresaban, llegaban destrozados, cansados y con el intestino al revés.
La Doble al Manzanillo terminaba con una fiesta en la que premian al que llegó de primero, al que más caídas habían sufrido, al último en arribar, al que llegaba en camilla y al que por poco vomitaba las entrañas.
Don José Elmer Lombao Vergara es un testimonio vivo de la participación en la doble al manzanillo. Este hombre fue ganador de este evento en 1982 y cuenta como era el trayecto, los trajines, amigos (muchos de ellos ya fallecidos). Su patrocinio y como se preparaba el pueblo para este evento recreativo, él es un sevillano radicado en el municipio en los años cincuenta. Cuenta que llegó aproximadamente de la edad de diez años; resaltaré que no son muchos los participantes que quedan de esta competencia y la recuerdan por el encuentro con sus amigos, el apoyo en sus sitios de trabajo y la manera en la que eran reconocidos por la Azaña de ganar esta dura competencia.

El grupo Bandola
Por: Danna Ibarra

Este es un grupo de música folclórica que endulza los oídos de los sevillanos. Es más que una agrupación musical es parte de la historia y de la cultura de nuestro municipio. Una canción del grupo Bandola no son solo palabras que riman, como: “Listos para la foto”, “Coroteo”, “Árbol amarillo”, “Frutero”, “La toma”, “Los sin tocayo” y muchas más, son canciones que narran historias y vivencias de lo cotidiano.

Como cualquier grupo exitoso Bandola no empezó en una tarima y un concierto, empezó en casas de amigos tarareando canciones grupalmente. Hace 30 años un grupo de amigos formado por Rodrigo Muñoz, María Elena Vélez, Oscar y Julián Gill, decidieron unir sus intereses musicales y dar vida a lo que con el paso del tiempo se concreto en Bandola. Así en 1982 alquilaron su propio apartamento como lugar de ensayo y vivienda, y convocaron a más amigos músicos.

Cuando el grupo Bandola hace una canción, no solo la hace, no solo la compone, la vive. No tienen una sola persona encargada de componer; todas las canciones del grupo fueron hechas por todos juntos y todas las canciones se convierten en melodías pegajosas y llena de vivencias.
Mas sobre el grupo Bandola

Un día en medio de sus reuniones Oscar propuso el nombre de Bandola. La bandola es un instrumento musical de cuerdas que los identificaba mucho con su estilo, incluso al iniciar la agrupación, muchas personas confundían el nombre y les llamaban Grupo de las bandolas. Actualmente, Bandola es una agrupación conocida a nivel municipal y nacional; desde sus comienzos diversas personas de otras partes del país y del mundo venían a Sevilla solo para oírlos tocar.

Una de las mayores creaciones del grupo Bandola fue el Festival Bandola en donde los sevillanos y personas de todo el mundo llegan a tocar, oír y disfrutar de la música. El Festival Bandola empezó más como una pequeña tertulia en la que se compartían sus ideas alrededor de la música colombiana; dando nombre a estos espacios de socialización como Encuentro de nuevas expresiones de música andina colombiana. El Festival empezó como solo una reunión en la cual se compartían algunas melodías, para el segundo año el grupo usó una carretilla como tarima en el Parque Uribe y ya en el tercer año se empezó a hacer en la Plaza de la Concordia. Esta festividad jamás fue algo competitivo, siempre fue un encuentro en el que todo el que quiera puede ir a disfrutar de la música de muchos grupos musicales, no solo del grupo Bandola.


[Les compartimos el link del grupo Bandola: http://www.grupobandola.com/album/displayimage.php?album=2&pid=4 ]Mas sobre Bandola


Manos a la tierra...

Por: Karel Bibiana Sánchez

Entra por los poros el ambiente a paz, ellos no sufren por una comunidad ruidosa, escuchan el silencio y se sienten a gusto con sus montañas.

Se sienten libres con su paisaje, con el verde a su alrededor, con todo lo que poseen y agradecen lo que tienen con total serenidad.

Que lindos campesinos que sin juzgar ven a su prójimo como de su hogar y brindan todo lo suyo para el bienestar.

¡Hay campesinos! Que haríamos nosotros la sociedad sin sus manos en la tierra, gracias por sembrar.

“Mis mañanas son alegres, me levanto al son del quiquiriquí, ordeño a pancha, a manchas y las otras vacas, mi tinto echa humo y lo agarro con esa mañita y necesidad de calor. Ya cumpliendo  mis tareas, me baño de prisa y salgo a caminar, miro cada detalle natural y recuerdo antepasados, como mis hermanos jugaban por todos estos cafetales y se sentían libres, libres de riesgo , libres de tenciones, no se cambiaban por nadie; se sentían tan únicos e irrepetibles que no dudaban en vivir.

Todo esta bien hasta allí, todo era y es hermoso aun, pero con distinto tono, se tomaron nuestras tierras con sus imponencias capitalistas. Dijeron “tener mil oportunidades para nosotros, salud, educación, bienestar y protección”. Ahora ¡jum!, ahora solo tenemos tierras abandonadas, tratamos de construirlas de nuevo pero cosa que conseguimos cosa que empeñamos, protestamos, pero nuestra voces se hunden al entrar allá la voz mayor, no nos tienen en cuenta, nos excluyen.

Somos unos mas del montón, dicen ¡hay vienen los montañeros, hay están los ignorantes!  No reconocen que estos ignorantes, estos montañeros, trabajamos día a día en el campo, con sol, con agua con necesidades, necesidades que creo el estado. Estos montañeros no lo hacen por obligación, lo hacen por amor y de ser montañero yo, estoy orgulloso, y aunque de mis tierras me quieran quitar, de aquí yo no me voy.

Porque no soy un perdedor ni un cobarde y es que es mi vida, es mi hogar, es mi todo. Mi tierra la amo y ahí permaneceré.”

Esto lo describe un campesino arraigado a sus raíces y totalmente desacuerdo con las injusticias del estado,  del gobierno.

Algo que no es desconocido ya que al campesino lo rechazan, lo discriminan, lo tildan de mil maneras para sacarlo de donde quiera estar.

Los campesinos como cualquier ser humano, tienen derecho a una alimentación, bienes públicos y personales, la subsistencia general de la familia, que para ellos es supremamente indispensable.

A partir del trabajo están  fallando totalmente, hay una resignación, de esto viven y es lo único que saben hacer en su vida, se han dedicado todo el tiempo a sembrar, a generar bienes para la sociedad.   “SE DESEA VIVIR MEJOR “.

Sin violencia, sin despojos, sin desplazamientos y sin engaños.

Es importante abrir los ojos ante esto, solidarizarnos y reflexionar sobre esto. No es caso solo del gobierno, es caso de nosotros, jóvenes, adultos y ancianos, sea quien sea del estrato que sea. TODOS comemos, y es gracias al campesino, por eso y por qué es también un ser humano, que siente, que respira, que pide justicia, que tiene sus raíces, debemos dejar  de ser anti campesinos, para pasar serlo, no necesaria mente de sembrar alimentos o de estar en una finca, se puede hacer de corazón.  





sábado, 13 de octubre de 2012

                                             Estudiantes del Centro de Memoria 2012


Bienvenidos

Sevilla es un municipio ubicado al norte del Valle del Cauca, nominado por el Programa del Ministerio de la Cultura para formar parte del Plan Piloto de los municipios colombianos que celebrarán en forma especial el “Bicentenario de la Independencia Nacional 1810-2010”, a través de sus Centros Municipales de Memoria. Los cuales fueron creados con el propósito de promover la recuperación, salvaguardia, difusión y procesos de apropiación de los valores patrimoniales de nuestro país, en asocio con autoridades culturales departamentales y municipales y otras organizaciones del sector.


                                                            Memoria para la identidad

Tomado del periódico EL PAIS Enero 24 de 2010


Sevilla es la primera población del Valle del Cauca que cuenta con un Centro Municipal de Memoria, que hace parte de un programa del Ministerio de Cultura enmarcado en las celebraciones del Bicentenario. A partir de historias particulares se irá entretejiendo el patrimonio de la comunidad.

Los habitantes del municipio de Sevilla son memoriosos y ese sencillo acto de recordar les ha permitido que, pese a los cambios históricos, sociales, y económicos, su comunidad conserve los rasgos de la identidad que ha forjado a lo largo de sus escasos 106 años. 

Es algo que se nota en la forma de expresarse de sus gentes heredada de los colonos antioqueños que la fundaron, en su arquitectura de coloridas fachadas de bahareque y guadua, en la cultura derivada del cultivo del café, en esa mezcla de razas entre blancos de ojos claros, negros de pelo quieto e indígenas cobrizos; en la amplia galería de sus expresiones folclóricas, en la fuerza de su tradición oral, de su música popular en sus comportamientos, sus creencias y tradiciones.

Por eso no tiene nada de raro que esta región haya sido seleccionada para el programa Centros de Memoria del Ministerio de Cultura, el cual está enmarcado en las celebraciones del Bicentenario de la Independencia que se conmemora este año en el país y que tiene como propósito el rescate, salvaguarda, difusión, y apropiación de la memoria colectiva y que pretenden fortalecer la identidad cultural de los colombianos.

Anclada en la cordillera central, Sevilla fue fundada por colonos antioqueños, liderados por Don Heraclio Uribe Uribe que llegaron atraídos por la riqueza de sus suelos para el cultivo del café, y por el comercio que generó esta actividad económica, la más importante en los siglos XIX y XX en Colombia.

Convertido en municipio desde 1914 , el poblado se transformó en una próspera villa hasta convertirse en la Capital Cafetera de Colombia, a la cual llegaron gentes de diversas latitudes.

La apertura oficial del Centro Municipal de Memoria de Sevilla ocurrió el pasado 5 de diciembre. Ese día, en la sede de la Fundación Casa de la Cultura, todo estaba listo para la gran fiesta, no se habían olvidado de nada y cómo hacerlo, si la memoria era el motivo de la celebración.

El proyecto en esta localidad es coordinado por Oscar Gallego, músico, gestor y fundador de la Casa de la Cultura de Sevilla y el Grupo Bandola. “En esta propuesta participan las asociaciones educativas, cívicas y culturales tiene que ver con aspectos como el patrimonio, la arquitectura, la tradición narrativa, con recuperar la historia a través de una serie de convocatorias abiertas a toda la comunidad. En el momento en Centro está cobijado por la Casa de la Cultura para que tenga vida jurídica pero la idea es que se convierta pronto en un ente independiente”, dijo Gallego.

Mientras el gestor hablaba con entusiasmo del proyecto, en el patio del Centro Cultural el grupo de danzas de la Fundación Casa de la Cultura - con una trayectoria de 25 años – realizaba coreografías de diversos aires colombianos. “En los últimos años estamos incluyendo coreografías propias a partir del repertorio del Grupo Bandola, toda una institución musical de la ciudad y el país”, dijo Gustavo Repiso Cruz fundador y director del grupo de danza.

La agrupación está conformada por docentes que a su vez multiplican sus conocimientos y amor por el folclor en las escuelas de la región. “La danza también es un medio a través del cual se rescata y se conserva la memoria al expresar a través del baile las costumbres y tradiciones colectivas de los pueblos. Por eso, es importante este proyecto del Centro Municipal de Memoria”, agregó elcoreógrafo.
En todo este proceso de creación del Centro la participación de la comunidad ha sido fundamental.

“Tenemos varias comisiones como la de emprendimiento. Uno de sus propósitos es hacer el inventario de los recursos con que cuenta la ciudad como villa cultural y ambiental. La idea es empezar a mirarnos desde la diversidad, desde esa particularidad que posee el pueblo para ir haciéndolas visibles, pues existe allí una gran beta cultural por explorar”, agregó Gallego.

PATRIMONIO COLECTIVO

En los corredores de la Casa de la Cultura, una serie de fotografías en blanco y negro evocaba diversos momentos y personalidades que han hecho historia en la población.

 
Una foto en particular en la que aparece una agrupación musical llamaba poderosamente la atención de los asistentes.

Se trataba del Conjunto Serenata, agrupación que durante cuatro décadas fue el estandarte de la música popular sevillana. “Fue una institución que le dio identidad musical a Sevilla. El Conjunto Serenata tenía gran importancia en la vida cultural del pueblo. Todo acontecimiento como la visita de ministros o del Presidente de la República y todo acato social importante debía ser amenizado por ellos. Cuando la gente del municipio quería dar un obsequio a otras personas en Medellín o Bogotá, llevaba a la agrupación para homenajearlos”, explicó Israel Gaviria, presidente de la Fundación Artístico Musical de Sevilla, Fundarse.

Creado en 1956 el conjunto contó entre sus integrantes con músicos como Julio León Betancurt, Fernando Velasquez, Antonio Zuluaga, Edvardo Gaviria, Bernardo Gallego, Oscar Toro y Jeremías Ocampo, entre otros.

Acompañados de guitarra tiple, acordeón y violín, la agrupación interpretaba las melodías de aquella generación en ritmo de pasillos, bambuco, bolero, tango y bolero ranchero evocando así a grandes intérpretes como Juan Arvizu, Margarita Cueto, Lucho Ramirez, Alberto Osorio, Alfonso Ortiz Tirado, Leo Marini, Hugo Romani o Victor Hugo Ayala. Pero la agrupación también difundió las creaciones musicales locales”. Parte de su éxito se debió a que incorporaron composiciones de creadores sevillanos como Hugo Toro Echeverri, autor de canciones como “Mi Sevilla” considerada el segundo himno de nuestro pueblo. También de Alfonso Gómez Hiloseda y Pompilio el “Tocayo Ceballos” conocido internacionalmente como el autor de las canciones “Rosa Linda” y “Arrierías” entre otras, agregó el director de Fundarse, cuyo hermano, Edvardo Gaviria, fue el más recordado de los cantantes de la agrupación.

El Conjunto Serenata mantuvo su vigencia hasta 1997, cuando ya la mayoría de sus integrantes había fallecido. Pero el éxito del célebre Conjunto impulsó la aparición de más agrupaciones artistas y compositores. “Eso hizo que Sevilla figure como una de las ciudades musicales de Colombia. Incluso, personalidades como el sociólogo Alvaro Pareja ha señalado que Ibagué no es la capital musical de Colombia, sino que es Sevilla. Y eso se hace palpable en el sentido de que contamos con más de ochocientos artistas, tan solo la Fundación posee unos trescientos afiliados.

En 1995 el Gobernador de entonces, Francisco Becerra lo nombró Capital de la Cultura del Valle del Cauca, título que ostentamos con mucho orgullo y que trabajamos para no perder,” dijo con entusiasmo Israel Gaviria. Para este gestor, el Centro Municipal de Memoria es un organismo que a buena hora el Ministerio de Cultura está promoviendo por todo el país. “En lo que atañe a Sevilla, por ejemplo, en la parte musical estamos trabajando para hacer el archivo histórico musical del pueblo desde su fundación, recogiendo desde el himno de la ciudad y siguiendo con todos los compositores y músicos, para saber quiénes fueron, cuáles fueron sus obras y como hacen parte del acervo cultural de los sevillanos”. Esta es una manera de generar una mayor unidad de esta región, en la que a veces se ha respirado aires separatistas del Valle del Cauca, “pero este ejercicio nos permitirá reafirmar nuestras raíces, pues los Centros de Memoria ayudan a fortalecer la identidad”, como complementó Gaviria.

HACIENDO EL ÁLBUM

En la memoria de los sevillanos también está impreso el aporte de Arthur Weinberg, ciudadano alemán de origen judío, que llegó a Colombia en 1937, por el puerto de Buenaventura en un barco carguero, junto a su esposa y su hija, huyendo de la persecución nazi. Luego de vivir un corto tiempo en Cali y Florida, el inmigrante se trasladó a Sevilla entonces una próspera villa en la que se inició como comerciante al abrir su almacén “Casa Rosita”, donde vendía artículos importados como ropa, accesorios, objetos de decoración y electrodomésticos, provenientes de Europa y Estados Unidos. Weinberg, quien había nacido a finales del siglo XIX, era un hombre culto y aficionado a la fotografía, labor que retomó en Sevilla. “Aunque era solo un fotógrafo aficionado, tenía muy buena formación y logró hacer importantes registros de la vida social, comercial y cultural de Sevilla, especialmente entre las décadas de 1940 y 1960”, dijo Edward Goyeneche, quien publicó el libro “Fotografía y Sociedad” con La Carreta Editores, de Medellín. Una investigación de la práctica social de la fotografía en la región entre 1870 y 1950, en la que incluye la historia de Weinberg.

Gracias a su labor, el fotógrafo y comerciante alemán tuvo relevancia en la sociedad sevillana de aquella época. “dejó registro de actos culturales en los colegios, celebraciones como las Fiestas de la Cosecha y diversos eventos sociales ofreciendo un gran aporte al patrimonio histórico de la región”, agregó Goyeneche, comunicador social con maestría en sociología de la Universidad del Valle y docente de la Universidad de la Sabana en Bogotá.

Después de separarse de su primera esposa, Weinberg, se enamoró de Rubria García, una sevillana con quien volvió a casarse. Luego de la muerte del ciudadano alemán a mediados de 1980, la viuda decidió donar su archivo al Centro de Memoria de Sevilla.

María Inés Arias, quien coordina el Archivo del Centro Municipal de Memoria y el Centro de Documentación de la Casa de la Cultura, dijo que el archivo del fotógrafo y comerciante europeo es fundamental para este proyecto. “El reto es empezar a sistematizar y catalogar esa información visual. Sabemos que hay cosas de un gran valor histórico. La idea es poder organizarla y comenzar a divulgarla a la comunidad como una manera de recuperar la memoria como patrimonio de la ciudad”, dijo.

NARRANDO LA HISTORIA

La palabra también es un valioso elemento patrimonial de los sevillanos y eso lo sabe Andrés González, un joven sevillano, estudiante de comunicación social de la Universidad del Quindío y quien promueve entre las nuevas generaciones de su pueblo, el amor por contar y historias que reflejen su idiosincrasia.”Hago parte del colectivo de narradores Había una Vez, de la Universidad del Quindío y he venido trabajando en Sevilla con la Casa de la Cultura una serie de talleres para jóvenes con el fin de que desarrollen ese don de contar historias. En los talleres les proponemos a ellos que investiguen con sus familiares y vecinos sobre algún personaje del pueblo, sobre su historia particular para que luego hagan con eso una pequeña narración. Esta es una manera de hacer que la memoria, como patrimonio colectivo se divulgue a través de la palabra a otras generaciones”, explicó González.

Y es evidente el valor que los sevillanos le dan a la palabra. El día de la apertura del Centro de la Memoria, fueron premiados los trabajos de niños, jóvenes y adultos que participaron en la convocatoria “Momentos Estelares de Sevilla”, con textos que narraban diversos momentos de su vida local.

La apertura del Centro Municipal de Memoria culminó dejando la certeza de que hacer memoria es más que recordar, es una forma de materializar la manera como los individuos o las sociedades han percibido su entorno en determinada época. Es algo que nos ayuda a comprender cómo se han ido construyendo el conjunto de códigos, comportamientos y creencias de nuestras comunidades. En Sevilla lo saben, por eso recordar se vuelve una fiesta pues como reza una sentencia del convenio Andrés Bello, “El patrimonio es un activo de la memoria, no un pasivo de la nostalgia”.

CENTRO DE MEMORIA

Con la asesoría del Ministerio de Cultura, los Centros Municipales de Memoria desarrollan tres líneas de acción que permiten a los municipios diseñar y gestionar planes, programas y proyectos cuya temática gire en torno a la memoria local.

Dichas líneas de acción son: Recuperación y conservación de la memoria colectiva, conocimiento valoración y difusión de la memoria y emprendimiento cultural. “Este proyecto pretende ser una estrategia de integración cultural que tiene como objetivo primordial generar proyectos de recuperación de memoria local desde todas las áreas de la cultura: museos, archivos históricos, bibliotecas grupos de vigías del patrimonio casas de la cultura, centros de formación artística, emprendimiento cultural, entre otras”, explicó el historiador y catedrático Germán Mejía quien lidera el grupo asesor para el Bicentenario de las Independencias del Ministerio de Cultura.

El proyecto plantea la creación de 70 Centros de Memoria Municipales en los 32 departamentos del país. Durante el segundo semestre del año pasado fueron abiertos además del de Sevilla, los Centros en Guaduas (Cundinamarca), Honda (Tolima), Paipa (Boyacá), Charalá (Santander) y Mompox (Bolivar).

Cada municipio de ha encargado de la creación de comisiones de trabajo conformadas por habitantes de la región, quienes se encargan desde el proceso de conformar el Centro hasta construir una lista representativa de los bienes materiales e inmateriales del municipio para integrarlos dentro de una oferta que genere autosostenibilidad en la región, entre otras acciones.

Entre las actividades desarrolladas en Sevilla, previos a la creación del Centro Municipal de Memoria, se realizaron las convocatorias “Momentos Estelares de Sevilla”, concurso de narrativa, para que los habitantes contaran historias de sus comunidades, y el “Álbum Fotográfico Municipal”, para que la gente facilitara sus fotos familiares y conformar un gran archivo colectivo. Uno de los propósitos para este año es establecer un museo itinerante que desarrollará tareas de recuperación y exposición de los proyectos del Centro en torno a la memoria.